FÚTBOL - A excepción del 5-0 en el Camp Nou, día en que el Barça enseñó al mundo los límites del fútbol, el 'clásico' de anoche es seguramente el mejor partido que se ha visto desde la llegada de Mourinho. Ambos salieron a por la victoria, ambos lograron crear espacios, ambos llegaron a portería, crearon ocasiones, disfrutaron de ocasiones clarísimas... Algo muy difícil cuando se enfrentan dos conjuntos que se tienen tanto respeto, sobre todo por el lado del Madrid, que acumulaba cinco bajas de jugadores titulares.
Jordi Roura, se supone que en contacto telefónico con Tito Vilanova, hizo el cambio táctico más interesante del encuentro. Consistió, tras el descanso, en retrasar la posición de Iniesta, que en la primera parte había quedado algo aislado en la banda izquierda, para ponerlo en mediocampo, más cerca de Busquets y Xavi, y dejando a Cesc con más libertad para atacar. Durante los primeros 45 minutos los azulgrana echaron de menos que Andrés entrara en contacto con el balón, y de ahí la idea de colocarlo en el interior.
En cuanto al Madrid, sorprendió su valentía de presionar a tres cuartos de campo, aun sabiendo lo que significa dejar tantos espacios en la espalda de una defensa circunstancial con Essien, Varane, Carvalho y Arbeloa. El Barça tuvo más posesión, algo que por otro lado no es ninguna novedad, pero en ningún momento, salvo tras el 0-1, el equipo blanco quedó desconecto del partido. Ahí sí, el Barça pudo matar el partido y la eliminatoria, y el Madrid se escapó vivo.