Mi trabajo no consiste en tener razón. Consiste en ser interesante. (William Rees-Mogg, 1928-2012, ex director de The Times)

miércoles, 24 de octubre de 2012

Ante cerrojos, sacar a Messi del '9'

FÚTBOL - El Celtic repitió el cerrojo que usa cada vez que pisa el Camp Nou. Todos atrás y, con la fortaleza física de sus jugadores y rigor táctico, hacer que el Barça sufra sin un palmo de terreno para encontrar los pasillos interiores necesarios para que exploten sus cracks.

Y ahí vino la alternativa de Tito Vilanova: sacar a Messi de la posición de '9' para colocar a Alexis, cuyo espacio quedó ocupado por Jordi Alba, que se salió sin prácticamente pisar el lateral. Entonces, Leo retrasó su posición para juntarse con Xavi e Iniesta e intentar asistir a los delanteros, aunque sin éxito. El cerrojo fue tan brutal que en todo el partido sólo hubo dos despistes defensivos de los hombres de Neil Lennon, dos remates de cabeza, en la primera mitad de Barta y en la segunda, de Messi. Los dos goles ni tan siquiera pueden considerarse errores del Celtic, sino consecuencia del juego preciosista de los azulgrana.

La duda surge sobre la posición de Messi cuando abandona el falso '9'. Con once hombres metidos en el área, ¿qué puede hacer el argentino? Es posible que se vaya de tres tíos, la meta por el interior, Alexis o Villa la cacen, regateen y la metan por la escuadra. Puede ser. Con el Barça todo puede ser. Pero es muy difícil. ¿Se puede probar algo más?

Una posibilidad sería recuperar la antigua posición de Messi, el extremo, porque esa es la única forma de quitarle rivales de encima, abrir el campo y tenga posibilidad de regatear. Y no tiene por qué ser el extremo derecho, sino quizás también el izquierdo, para que el mejor jugador del mundo pueda desbordar y automáticamente ser capaz de generar los espacios que ayer fueron imposibles de encontrar. La línea de banda es, en estos casos, la única opción para no tener defensas completamente a tu alrededor.

lunes, 8 de octubre de 2012

El Madrid evitó la presión del Barça

FÚTBOL - Más que por Messi y Cristiano, que evidentemente fueron los grandes protagonistas del clásico, la clave estuvo en cómo el Real Madrid supo evitar la presión del Barça. La fórmula se basó en el atrevimiento de Mourinho en su planteamiento, adelantando muchísimo su defensa, con todo el riesgo que ello supone. Con Iniesta como falso extremo izquierdo y con su poca capacidad de 'pressing' por falta de velocidad, era fundamental alejar a Pedro del área blanca y el técnico portugués lo solucionó poniendo, en la salida de balón de su equipo, a Marcelo a la altura de medio campo, con lo que extremo canario debía bajar a cubrirlo porque sino el Madrid creaba superioridad numérica al tener a Cristiano emparejado con Alves.

Por lo demás, el cambio de Alexis por Cesc estaba cantado, no sólo por ese motivo, sino también para ganar dinamita en la delantera y tener a alguien que tirara desmarques en cuanto Messi saliera de sus zig zags en la zona de tres cuartos. En parte, Vilanova estuvo condicionado por las buenas actuaciones de Fàbregas en los últimos partidos, ya que en condiciones normales -un par de semanas atrás- el once inicial azulgrana hubiera sido muy probablemente el de la segunda parte. La opción de Adriano como central fue, lógicamente, para ganar velocidad en el eje de la defensa, aun sabiendo que se perdía estatura ante un rival muy físico.

Buen partido, en definitiva, aunque se notó que ambos equipos todavía están en fase de crecimiento. Empate justo con un Madrid autoritario en la primera parte y un Barça que tuvo el valor de voltear la situación con una defensa suplente e inaudita. Aunque, por favor, que no se empeñen en valorar el clásico en clave de Balón de Oro: Messi lo tiene ganado desde hace tiempo.