Mi trabajo no consiste en tener razón. Consiste en ser interesante. (William Rees-Mogg, 1928-2012, ex director de The Times)

lunes, 1 de julio de 2013

Final feliz

BASKET FEMENINO - Tenía la cara asqueada, pisando las colchonetas con rareza, como quien pisa unos huevos crudos desparramados por el suelo. No se sentía bien, eran sus primeros pasos tras la compleja operación de rodilla a la que se había sometido, y andaba como un 'cliquito', con sus piernas largas y delgadas como un fideo.

-Flexiona, Alba, flexiona. No, así no. Tienes que ser natural. Mira cómo ando yo-, le indicaba Mallol, uno de los fisioterapeutas que la cuidaron, junto a Rafa y Neus, los tres unos cracks.
-¡Si fuera tan fácil!-, respondía ella, sonriente, a pesar de todo.

Durante veinte minutos teníamos que ir y volver por encima de las colchonetas, ir y volver, ir y volver... Era la siguiente fase después del tiempo en camilla, con el Compex, los isométricos y los pesos ligados en el tobillo para hacer fuerza al levantar la pierna. En el servicio de rehabilitación de la Quirón se juntan, como resultado de las cirugías de Ramon Cugat y su equipo, dos grupos muy claros: los deportistas profesionales y los 'normales'. Los primeros suelen ser más introvertidos, pero Alba siempre estaba ahí, con su cabello corto despeinado, con una sonrisa en la cara y hablando con todos.

Alejada del mundo mediático, sin ganas de Twitter, ni Facebook y con una cuenta de Hotmail que mira sin estresarse, anhelaba volver a la pista, sentirse bien, vivir los ambientazos de Turquía, donde estaba encantada. Solía hablar de Taurasi como la jugadora total, líder incomparable, según ella, fuera y dentro de la pista.

-En el primer partido que jugué en Turquía nos tiraron de todo desde la grada. Fue una animalada-, me comentó un día mientras subíamos y bajábamos peso.
-¿Y no te cogieron ganas de volver?-, pregunté.
-¡Qué va! ¡Encantada! Eso es lo que motiva.

Ayer, cuando la vi con los ojos cerrados sobre el podio, entendí que era su final feliz. Su más que merecido final feliz. Una pedazo de jugadora que, además de talentosa, es trabajadora, abierta, cariñosa, buena persona, buena tía. Hace un año estaba en la Quirón, ahora es campeona de Europa y figura en el quinteto ideal del torneo. Nada más que decir.

Muy grande, Alba Torrens.