Mi trabajo no consiste en tener razón. Consiste en ser interesante. (William Rees-Mogg, 1928-2012, ex director de The Times)

jueves, 9 de enero de 2014

El cambio esperado

FÚTBOL - Después de cuatro meses en los que el Barça ha estado buscando su forma idónea de juego, de un tiempo en el que ha habido críticas exageradas pero basadas en argumentos sólidos, el Tata Martino puede presumir de haber dado en el clavo, de haber encontrado el punto ideal entre pausa y verticalidad, el equilibrio entre el 'seny' y la 'rauxa', que se dice en Catalunya. "Estamos en el mejor momento de la temporada", dijo el técnico tras enfrentarse al Getafe. Y tiene toda la razón.

El encuentro ante el equipo madrileño fue un gustazo, a pesar del horario infame y de la baja asistencia de aficionados al Camp Nou. El día que se recuperaba a Messi coincidió con la confirmación de que se recuperaba la identidad del equipo, que venía de experimentar una clara mejoría en los últimos partidos, a excepción de la caótica primera media hora en el Coliseun Alfonso Pérez en Liga. En el haber del Tata está haber involucrado a toda la plantilla con constantes rotaciones, lo que ha mantenido motivados a los jugadores (menos Tello, que no cuenta, seguramente traspasado o cedido en verano para hacer espacio a Deulofeu), además de descansados. Y por fin le ha dado galones a Bartra, algo que era necesario viendo el estado físico de Puyol y la inseguridad de Mascherano (aunque ayer, con el Getafe también rotando futbolistas importantes, ambos formaran la pareja de centrales).

El juego ya no es tan vertical, algo que también era importante aplicar porque provocaba constantes pérdidas de balón. Y, sin embargo, el equipo sigue usando el pase en largo y las transiciones rápidas, y va bien: no es lo mismo usarlo como recurso que como método. Ahora falta confirmar este estado de felicidad en el que se encuentra el equipo en el Calderón contra el Atlético y en un mes de febrero en el que se retoma la Champions. El equipo se ha reencontrado en el momento justo, ahora que empieza lo bueno.