FÚTBOL - El Celtic repitió el cerrojo que usa cada vez que pisa el Camp Nou. Todos atrás y, con la fortaleza física de sus jugadores y rigor táctico, hacer que el Barça sufra sin un palmo de terreno para encontrar los pasillos interiores necesarios para que exploten sus cracks.
Y ahí vino la alternativa de Tito Vilanova: sacar a Messi de la posición de '9' para colocar a Alexis, cuyo espacio quedó ocupado por Jordi Alba, que se salió sin prácticamente pisar el lateral. Entonces, Leo retrasó su posición para juntarse con Xavi e Iniesta e intentar asistir a los delanteros, aunque sin éxito. El cerrojo fue tan brutal que en todo el partido sólo hubo dos despistes defensivos de los hombres de Neil Lennon, dos remates de cabeza, en la primera mitad de Barta y en la segunda, de Messi. Los dos goles ni tan siquiera pueden considerarse errores del Celtic, sino consecuencia del juego preciosista de los azulgrana.
La duda surge sobre la posición de Messi cuando abandona el falso '9'. Con once hombres metidos en el área, ¿qué puede hacer el argentino? Es posible que se vaya de tres tíos, la meta por el interior, Alexis o Villa la cacen, regateen y la metan por la escuadra. Puede ser. Con el Barça todo puede ser. Pero es muy difícil. ¿Se puede probar algo más?
Una posibilidad sería recuperar la antigua posición de Messi, el extremo, porque esa es la única forma de quitarle rivales de encima, abrir el campo y tenga posibilidad de regatear. Y no tiene por qué ser el extremo derecho, sino quizás también el izquierdo, para que el mejor jugador del mundo pueda desbordar y automáticamente ser capaz de generar los espacios que ayer fueron imposibles de encontrar. La línea de banda es, en estos casos, la única opción para no tener defensas completamente a tu alrededor.
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