FÚTBOL - La semana pasada, en
la previa del partido en Valencia, Guardiola hizo una rueda de prensa
eminentemente motivacional, una lección para todos aquellos entrenadores que
quieran transmitir un mensaje similar de optimismo y confianza en un momento
determinado de la temporada. Pero pareció más una arenga para los aficionados
que no para un equipo que no ha perdido el hambre y que lo que necesita son
aciertos tácticos para problemas evidentes que han ido surgiendo a lo largo del
curso.
La eliminatoria ante el Valencia es un buen ejemplo de cómo
solucionar dificultades. En el partido de Liga jugado en Mestalla en la primera
vuelta, Unai Emery supo explotar la banda derecha del Barça, cuyo 3-4-3 fue una
vía de agua hasta que, en el descanso, se solucionó. En la ida de la semifinal de
Copa, Pep no sólo recuperó el 4-3-3 sino que colocó a Puyol de lateral, algo
que puede salir mejor o peor (el gol de Jonas vino por la derecha, más por un
desajuste en medio campo que no por culpa del capitán), pero que si algo señala
es que se aprendió la lección. Anoche, en el Camp Nou, repitió concepto y salió
bien. Sin tener que romperse mucho la cabeza, aplicando sensatez al asunto y
sin querer ser más atrevido de lo que se necesitaba, Guardiola planteó una
eliminatoria pensando en las virtudes del rival y el Barça pasó sin apuros a la
final de la Copa del Rey.
Y es que en numerosas ocasiones se trata, sencillamente, de
aplicar la lógica, lo que a veces se ha denominado como la parte ‘científica’
del fútbol (y del deporte en general). Y la táctica va estrechamente ligada a
la posición de cada jugador. ¿Por qué Xavi no juega de extremo, si es tan
bueno? Por su claridad de ideas, control del tiempo, pase milimétrico pero
carencia de explosividad, potencia ni regate seco. Nadie en su sano juicio lo
sacaría de su posición. ¿Por qué Pep puso durante un tiempo a Busquets de
central y a Mascherano de pivote para acabar rectificando y hacerlo al revés?
Porque el primero es un maestro en la salida de balón, pero más lento y menos
contundente en el corte que el segundo. ¿Por qué a Iniesta no se le tira un
balón largo y a Alexis sí? Porque uno es diesel y el otro es rabiosamente
eléctrico. ¿Por qué se le creó la posición de falso ‘9’ a Messi? Para acercarlo
al área y darle rienda suelta a su desequilibrio al disponer de más espacio. Así,
se podrían hacer decenas de preguntas que todo el mundo estaría de acuerdo, no hay
duda posible, y es por ello que creo que a veces hay que recuperar algo que Guardiola
ha usado tanto durante sus primeras tres temporadas dirigiendo al primer equipo
y que en momentos puntuales de esta campaña se ha echado de menos: la lógica.
La decisión más alejada de esta parte ‘científica’ está
relacionada con Cesc cuando se junta en el campo con Xavi e Iniesta. No fue el
caso de ayer, con Andrés en el banquillo, y con la necesidad de poner al de
Arenys en el interior. Me refiero cuando están todos juntos y Pep quiere que
Fàbregas cumpla la función de Iniesta, algo difícilmente posible porque Cesc no
tiene un imán en las botas, como sí lo tiene el de Fuentealbilla. No es mejor
ni peor, simplemente es diferente: un magnífico futbolista en otras facetas, con
fuerza, llegada desde la segunda línea y gol. Para mantenerlo en el interior, y
conservar el 3-4-3, la solución ha sido a veces la de desplazar a Iniesta al
extremo izquierdo (como ante el Madrid, sin desbordar más que en dos ocasiones
a Altintop). Si con Xavi nadie se plantearía cambiarlo de posición, con Iniesta,
como número uno que es, debería suceder lo mismo, a pesar de que se puede
adaptar también al extremo. Fàbregas no tiene que condicionar la posición de
Iniesta. Lo lógico, si se quiere mantener el 3-4-3 sí o sí, sería poner a
Busquets, Xavi, Iniesta y Cesc en rombo y un jugador explosivo que ocupara uno
de los extremos, el izquierdo o el derecho dependiendo de las virtudes del
rival.
Ha habido otros detalles que se han salido de la lógica esta
temporada, como en Villarreal, donde el equipo titular tenía a dos defensas
(Adriano y Alves) de extremos, evidenciando falta de dinamita en la delantera
(alguien podría compararlo con la final del Mundial de Clubs, cuando se goleó
sin delanteros, pero la diferencia es que contra el Santos había tres jugadores
de un nivel de creación altísimo en la zona de tres cuartos, como son Xavi,
Iniesta y Thiago). O en Valencia, cuando se produjo la citada vía de agua en el
lateral derecho.
“Tengo que encontrar
la manera que estos chicos alarguen esto un poco más, es mi reto”, o “tíos, lo
tenemos que hacer” son dos de las frases que mejor muestran cómo fue la rueda
de prensa de la semana pasada de Guardiola, un entrenador al que, por el
contrario, recordemos, lo que más le gusta es hablar de estrategia, sistemas,
variaciones tácticas y virtudes del rival. Es cierto que ha habido muchas e
importantes lesiones, pero este equipo tiene tantos recursos, tanta capacidad,
tanta calidad que no deja lugar al lamento. El camino pasa por hacer las cosas
mejor. Y, a menudo, como el mismo Pep ha enseñado en la eliminatoria contra el
Valencia, la lógica marca el camino más fácil y efectivo.
Molt bon article Jordi. És cert que contra el València ( tant a lliga com a copa ) Mathiew pareixia el millor extrem esquerra del món.... en els dos partits ha fet lo que ha volgut! Un jugat amb defensa de 3 i l'altre jugant amb defensa de 4. Fet per analitzar. No tot es motivació, completament d'acord, però s'ha de dir que ara mateix ha de ser dificil motivar a jugadors com Puyol, Xavi, Iniesta o Messi que ho han guanyat absolutament tot però hauria de ser una mica més fàcil motivar jugadors com Tello, Cuenca i Sergi Robero que estan començant ara. No sé, supos que s'ha de cercar un equilibri entre discursos motivacionals i variacions tàctiques que mantinguina l'equip fort davant els rivals, que per cert, ja coneixen la forma de jugar del Barça de cada vegada més.
ResponderEliminarEstà clar que en l'equilibri està l'èxit de tot, i no només en el futbol. Crec que a la Champions veurem més futbol 'científic' que no pas a la Lliga i demà a Leverkusen tindrem la primera prova. Si la Champions sempre és una prioritat, imagina't ara amb el panorama que hi ha a la Lliga.
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