TENIS - Seguro que a estas horas Victoria Azarenka recuerda los tiempos en los que no había forma de ganar un título, cuando subía posiciones en el ranking, eliminaba rivales en las competiciones y se quedaba a las puertas de alzar el trofeo. Seguro que recuerda 2007 y 2008, años en los que perdió todas sus finales disputadas: Estoril, Tashkent, Gold Coast y Praga. Grandes torneos que siempre acababan igual: derrota en la final. Por no hablar de los dobles, donde en esas mismas dos temporadas cayó en las seis finales que disputó, entre ellas el Open de Australia.
Entonces se habló de que le afectaba demasiado la presión, que no tenía mentalidad ganadora. Incluso había perdido finales en las que teóricamente era superior, o al menos el ranking así lo decía: ella ya era Top 50 y en Estoril perdió ante la que entonces era la número 176, Greta Arn, y en Tashkent, contra la 87, Pauline Parmentier. Con el tiempo se ha visto que, simplemente, formaba parte de su evolución. Necesitaba experiencia, pulir su talento. Necesitaba, en definitiva, tiempo, algo tan difícil en este mundo de locos que es el deporte profesional.
Hoy, cuatro temporadas y nueve títulos después, esta chica nacida hace 22 años en Minsk y perteneciente a la misma generación que Agnieszka Radwanska, Caroline Wozniacki y Dominika Cibulkova (todas ellas en el Top 20 mundial ya en 2009), logra por fin su sueño. Ha ganado el primer Grand Slam de su carrera, lo que significa que será número uno del tenis femenino en cuanto se actualicen los rankings. Al fin, ha tocado la gloria.
Más lejos queda su etapa júnior, cuando era una ganadora como ahora ya es reconocida. Entonces alzó el US Open y el Open de Australia de 2005, además de ser semifinalista en Wimbledon y en el US Open de 2004. Entrenada regularmente en Marbella por el portugués Antonio van Grichen (ahora su técnico es Sam Sumyk), en 2006 entró por primera vez en el Top 100 y debutó en los cuatro Grand Slams haciendo como mejor resultado la tercera ronda del US Open.
Su madre, Alla, quien la inició al tenis a los siete años, seguro que también recuerda los años difíciles, aquellos en los que no había forma de ganar una final. Si con sufrimiento todo sabe mejor, hoy ellas dos están en el cielo: Victoria ya es la número uno.
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