Mi trabajo no consiste en tener razón. Consiste en ser interesante. (William Rees-Mogg, 1928-2012, ex director de The Times)

domingo, 22 de enero de 2012

Fácil de digerir


FÚTBOL - "¿Humillación? Para nada. Es la mayor derrota de mi carrera. Nunca había perdido 5-0, pero es una derrota muy fácil de digerir. Es una derrota sin posibilidades de ganar. No es de estas derrotas que te dejan con un sabor difícil de aceptar, porque ha influido el árbitro, o porque no merecías perder, o por mala suerte, porque has mandado tres balones al palo. Éste es un partido fácil de comentar".


"Aquí han pitado a Zidane, a Ronaldo y a Cristiano, que es Bota de Oro. ¿Por qué no habrían de pitarme a mí? Zidane, Ronaldo y Cristiano respondieron con sus goles. Yo intentaré responder con mi trabajo. En el Chelsea serían difíciles de aceptar los pitos, pero en un sitio donde pitan a los grandes, ¿quién soy yo para decir nada?".


Entre el primer párrafo, que corresponde a las declaraciones de José Mourinho tras el 5-0 ante el Barça en noviembre de 2010, y el segundo, de ayer en referencia a los pitos que recibió durante el encuentro contra el Athletic, va poco más de un año y hay muchas similitudes. En ambas ocasiones el técnico quiso restar importancia a lo sucedido, pero la realidad es muy distinta: Mourinho queda muy tocado.

Nada de todo ello es fácil de digerir, por mucho que así lo intente hacer ver. Y menos para un entrenador cargado de ego, de amor propio y acostumbrado a dominar la situación. Mourinho ya tiene fecha de caducidad, porque no consentirá que su prestigio se deteriore más. El autoproclamado 'The Special One' no lo tolerará. Gane o no algún título, seguramente se irá el próximo verano y lo que está claro es que no dejará ningún sistema exitoso instalado, ninguna estructura que se pueda aprovechar, ninguna filosofía de club, sino más bien todo lo contrario. Habrá que despedir a jugadores que no son válidos para plantar cara al Barça (se entiende que para ganar títulos hay que enfrentarse a los azulgrana) y fichar de nuevos. El sueño de Florentino Pérez, una vez más, quedará por cumplir: Mourinho no será 'entrenador de club'. Ni lo ha sido jamás, dicho sea de paso.

El técnico, además, vino a decir ayer lo que en su día afirmó Luis Figo el día de su presentación como nuevo jugador blanco. "¿Madridista? Yo soy portugués", dijo el delantero. Muy similar a lo que ayer aseguró Mourinho: "No nací madridista. Soy un profesional que trabaja para un club".

El Barça es su verdugo. El que le ha superado. El añadido de los silbidos de sus propios aficionados, indignados por los pobres planteamientos ante los azulgrana y por la última información del diario Marca, fueron la gota que colmó el vaso. Pero no se irá muy apenado. Ya lo dijo justo antes de que Roman Abramovich lo echara del Chelsea: "Si me despiden seré multimillonario y mañana tendré un nuevo equipo". Y así será otra vez. Eso sí es fácil de digerir.

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