Mi trabajo no consiste en tener razón. Consiste en ser interesante. (William Rees-Mogg, 1928-2012, ex director de The Times)

lunes, 9 de abril de 2012

Acostumbrados al doble o nada

FÚTBOL - En cuanto han quedado diez jornadas para acabar la Liga, Barça y Madrid han entrado en un duelo psicológico que tiene prácticamemte la misma importancia que la calidad de juego que puedan desarrollar ambos equipos. La ansiedad y el nerviosismo hacen que no se actúe con la misma naturalidad en el terreno de juego y el mejor ejemplo de ello fue el partido de los blancos en Villarreal, donde mostraron una histeria que fue el resultado directo de ver a los azulgrana conectados de nuevo al campeonato. Los disparos desde veinte metros sólo empezar el partido, las protestas desmesuradas, las faltas, ese gol de Cristiano celebrado de la misma forma que la final de la Copa del Rey muestran a un equipo que, indudablemente, está alterado.

Pero hay otro factor que puede marcar el devenir de este final de temporada apasionante: desde la llegada de Pep Guardiola el Barça ha jugado la barbaridad de 27 partidos oficiales más que su histórico rival. Es decir, que está mucho más acostumbrado a jugar cada tres-cuatro días, una obligación que empezó el 21 de febrero con los cuartos de la Champions League y que se alargará hasta el 5-6 de mayo, fin de semana de la penúltima jornada liguera (antes de la última hay una semana de descanso). En resumen: dos meses y medio de auténtica locura, pero algo habitual para el Barça, que en la temporada 08-09 jugó doce encuentros más que el Madrid; en la 09-10, siete; en la 10-11, tres; y en la actual lleva cinco.

Todo ello es posible porque Guardiola confía en toda la plantilla, no como José Mourinho, que tiene un grupo muy reducido de 'elegidos'. Pep da más cancha a unos más y a otros menos, como no puede ser de otra forma, pero ya sea por rotaciones o por variaciones tácticas hace que el equipo pueda completar estos maratones. ¿Qué entrenador de Europa hubiera alineado de titular a Cuenca en el decisivo partido ante el Milan? ¿Quién hubiera reservado a Busquets, Xavi e Iniesta en La Romareda en plena lucha por el título? Nadie. Aunque a veces pase factura, como en Pamplona, ese es el método de Guardiola para poder aspirar a todo. Para poder jugar, en definitiva, 27 partidos más que el otro gigante del fútbol en tres temporadas y media. Bendita locura.

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