FÚTBOL - Jamás nadie podía imaginar que la marcha de Pep Guardiola fuera tan plácida como ha sucedido. La junta directiva del Barça ha sido lista y, con la decisión de elegir a Tito Vilanova como nuevo entrenador del equipo, ha desactivado cualquier atisbo de drama. Se sigue con la misma idea futbolística, los jugadores le respetan, se evita tener a un técnico que se meta en jardines en ruedas de prensa y el club continua teniendo un paraguas para aquellos que le tienen tantas ganas al presidente. Jugada redonda.
Siempre se ha dicho que Tito es un gran estratega. A partir de septiembre lo sabremos a ciencia cierta. ¿Volverá al 4-3-3 o seguirá insistiendo con el 3-4-3? Ese es el tema fundamental y hay muchísimas ganas de ver qué hace. Por cómo ha sido la evolución del equipo se intuye una vuelta a las raíces y poner una zaga de cuatro defensas, que muchas veces se ha demostrado que sirve para atacar mejor. El 3-4-3 no desaparecerá, quedará guardado para algún encuentro en concreto, pero difícilmente se seguirá apostando cada semana por un sistema que ha dejado al equipo en ropa interior y sin peinar en numerosas ocasiones.
Guardiola es inteligente. Con el '4' pasó de ser un referente a un mito cuando se fue. Con traje ha pasado de genio a leyenda. Ha sabido escoger su final. Pep entrenará en otra parte, que nadie lo dude. Se tomará un tiempo para descansar, pero no será muy largo. La cabeza le da demasiadas vueltas como para quedarse sentado en el sofá cambiando de canal. Ofertas no faltan. Y qué ofertas.
Rosell también se ha apuntado un tanto. En campaña electoral repitió mil veces una frase que muchos no creyeron. De momento se está cumpliendo. ¿Recuerdan? "No seré intervencionista". Pues eso: que decidan los que saben.
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